¿Te acuerdas de la doctora Domingo que hacía milagros cuando Roncalli parecía territorio de misión?
¿Te acuerdas de D. Nino y sus comidas semanales? ¿Te acuerdas del otro cocinero Dr. Roggero y de sus respectivas esposas, Sra. Sofía y Sra. Zoila? ¿Te acuerdas de la Srta. Fátima, de María Eugenia, y de la Srta. Pita?, pero más que nada ¿Te acuerdas de la Srta. Mila? Anchí dijo una vez que sin ella Roncalli no hubiera caminado ni un poquito, y Monseñor Ariz le dijo que no abandonase Roncalli aún si se casara, y ella le hizo caso y sigue con nosotros aunque esté ya casada en Alemania, y los recuerda a todos con cariño (y hasta con apodos). Los juegos que ella inventó, el “chongo” que ella promovía, “los bautizos a los brigadieres”, los retiros, las salidas al chifa, a la pollería, inventando el ceviche de pollo. Por ella los brigadieres aprendieron a dejar brillante todo el local de Roncalli ¿Te acuerdas que íbamos con ella a las librerías para conseguir libros y cuadernos para todos al inicio del año?; ¿y las veces que comprábamos polos al peso?; ¿y esa vez que íbamos con pelao, juanito, y la Srta. Mila, y esos chicos vendedores en las esquinas que miraban dentro del VW en que íbamos nos preguntaban si íbamos a venderlos?; ¿Te acuerdas de la goleada que les dimos a los italianos que vinieron de Milán, y que luego nos pagaron con riquísimos tallarines?
Y ya que estamos con los viejos recuerdos, ¿se acuerdan de la primera Navidad y de los chicos de Sendero que vinieron a echar dinamita a Roncalli?, ¿y aquella vez que se quisieron robar a diez chiquitos y nosotros al son del pito de Roncalli volteamos la combi y los liberamos?, ¿y la vez que los vecinos agarraron a Petete que estaba conectando la manguera para traer agua, y un señor se lo impedía y cómo toditos subidos al muro me preguntaban ¿Padre, bajamos? ¿y cómo con una pequeña llave al codo del Señor prepotente lo desarmamos?
Los nuevecitos de Roncalli no saben ¿cómo hemos ido creciendo poco a poco, y los grandes problemas que teníamos que superar al inicio, cuando los vecinos le disparaban a Panchito y al maestro Pérez con perdigones para que no se hiciera la zanja?; ¿y a esos señores de corbata que nos lanzaban pedradas? Los nuevos no lo saben pero encuentran algo en Roncalli que no saben qué es, y están bendiciendo a los primeros chicos que vinieron e hicieron Roncalli. El Cachorro (ya en el cielo) Juanito y Pelao, creían que éramos magos porque lo que soñábamos lo hacíamos. Pepe León Barandiarán estaba convencido de eso, y él predijo que el terreno de al lado, que necesitábamos tener para crecer en todo, lo conseguiríamos, y así fue por caminos impensables. Grandes Oscar Arrisueño, Ricardo Pérez León, el Dr. Rubio y Cecilia Delgado.
Eran épocas sin agua, ni desagüe, sin teléfono ni luz; la Sra. Cornelia vivía en la barraca que habíamos hecho en la entrada del terreno. Roncalli era pura tierra, ladrillos parados en torres; y mucha arena que nos invadía, pero seguíamos construyendo, y así creció Roncalli. Necesitábamos fierro de a un cuarto y el Ing. Merino nos lregaló lfierro lde lmedia lpulgada launque ltuviéramos |